Hay momentos en los que uno simplemente lo sabe.
No hay dolor evidente, no hay urgencia… pero hay una incomodidad persistente, esa sensación de que algo no está bien. Así fue como llegó este joven al consultorio, después de seis años usando brackets.
Se acercó buscando una segunda opinión. Su ortodoncista le había dicho que el tratamiento estaba por terminar, pero él no lo sentía así.
Y su intuición no se equivocaba.
Al revisar su caso, vi que la mordida aún no estaba alineada. La oclusión no se había resuelto correctamente. Tenía un exceso de encía visible al sonreír —casi 10 mm—, cuando lo esperado en un resultado armónico es alrededor de 2 mm.
Pero eso no fue lo único.
También observé que al inicio de su tratamiento le habían extraído los caninos retenidos… y dos premolares. Y lo más preocupante: se evidenciaba una reabsorción de raíces en los dientes superiores anteriores.
Esto no es menor. Habla de decisiones importantes que se tomaron al principio, probablemente sin una evaluación completa ni la participación de varios especialistas.

Le expliqué lo que estaba ocurriendo con claridad, tanto a él como a su mamá. Les dije que aún había camino por recorrer, y que era necesario hacerlo bien. Que además del ortodoncista, yo debía intervenir para planear la colocación de implantes dentales en los sitios donde hoy faltan dientes. Que incluso cabía la posibilidad de requerir una cirugía ortognática, y que en ese caso, un cirujano maxilofacial también debía sumarse al plan.
Y aunque la noticia no fue fácil de digerir, hubo algo importante que sí pudieron llevarse con tranquilidad: esta vez, todo se iba a planear con cuidado.
Hoy en día, muchos tratamientos complejos requieren más de un par de manos. No se trata solo de alinear dientes, sino de devolver función, salud y estética a largo plazo. Por eso, en nuestro consultorio trabajamos en equipo. Cada especialista se enfoca en una parte del tratamiento, pero todos compartimos el mismo objetivo: que el paciente reciba un plan que funcione y que respete su biología.
Si tú también estás en un tratamiento y algo no termina de convencerte… escucha esa voz interna. Pregunta. Busca otra opinión. Muchas veces, una revisión adecuada puede darte respuestas que no esperabas, pero también una solución con sentido.
Y si estás comenzando apenas, asegúrate de hacerlo con un diagnóstico completo y un equipo preparado. No todos los tratamientos requieren la misma complejidad, pero todos, sin excepción, merecen ser bien planeados desde el principio.
Porque confiar en el profesional correcto no es solo cuestión de resultados estéticos: es cuidar tu salud presente y futura.
Nos vemos en la próxima cita,
Dr. Edgar González-Moncayo
Especialista en Periodoncia
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