No todo es lo que parece

¿Quién no amaba ver las caricaturas cuando era niño/a? ¡Ja! Incluso al día de hoy, me encanta ver la televisión, incluyendo algunos dibujos animados. Cuando compré Disney+, la caricatura noventera de Spider-Man fue de mis primeros “binges”, también pude recordar buenos tiempos con la de los X-Men.

Cuando mi única preocupación en la vida era no perderme ninguno de mis programas favoritos en el canal 5, uno de los predilectos eran los Thunder Cats. Me gustaban mucho ciertos momentos que pasaban cada episodio, como cuando los Thunder Cats le estaban poniendo ya una paliza a los malos, el malote mayor, “Munra El Inmortal” se transformaba de una momiesilla viejita a una momia musculosa que era muy poderosa, justo para ver si podía darle el gane a su bando y llevar a cabo sus planes malvados.

Otro momento que atesoro mucho hasta la fecha es cuando, Leono, el héroe principal, usaba la “espada del augurio” para ver qué planeaban los malos o qué estaba pasando remotamente y poder hacer un plan o salir al rescate. Aún me acuerdo la frase “espada del augurio, quiero ver más allá de lo evidente”. Hasta la fecha, es de las mejores enseñanzas que pude aprender en la infancia.

Ayer acudí al consultorio de un amigo, me refirió que tenía un paciente que refería dolor justamente bajo una prótesis fija de 3 unidades, más conocidas como “puentes”, que le había colocado hace unos meses y que tenía la sospecha que se trataba de algo periodontal porque la encía se notaba inflamada.

Al llegar a la consulta e indagar un poco sobre los antecedentes del paciente, revisé clínicamente (con mis ojos) la boca en general y la zona en donde está la prótesis, para darme una idea de la situación inicial. No encontré nada muy relevante, salvo que en efecto, había inflamación de la encía, probablemente por una falta de higiene adecuada, ya que cuando tenemos objetos ajenos a nuestro cuerpo dentro de la boca, nuestra limpieza debe de ser 170% mejor que cuando sólo tenemos nuestros dientes.

Llevé a cabo mis exámenes clínicos como sondaje y percusión, ninguno arrojó datos alarmantes o indicativos de enfermedad. Mi siguiente paso generalmente es tomar radiografías, por si el factor causal del problema está bajo algún tejido que me impida verlo a simple vista. Esta es la radiografía que tomé:

Primer molar inferior con tratamiento de conductos y siendo pilar posterior de un puente fijo de 3 unidades.

Podemos observar un primer molar como pilar posterior de un puente, no se notan lesiones en las raíces del diente y en realidad el hueso al rededor no se ve que padezca algún malestar. Lo que sí puedo distinguir es que, entre las raíces y el hueso, se nota una división más gruesa de lo “normal”. Ahí va el ligamento periodontal, que es aquel que se encarga de mantener a la muela “unida” al hueso y darle ese movimiento fisiológico que debemos de tener para masticar. Algo así como los resortes de una cama elástica (o brincolín o trampolín) en la que brincan los niños.

La cama elástica a la que me refiero

¿Qué quiere decir ese espacio más grueso? Una carga oclusal mayor a la que debería de tener. Es decir, el paciente está mordiendo antes con esa muela y le está aplicando una presión mayor al apretar más para hacer a las demás muelas y dientes cerrar entre sí.

¿El tratamiento? Un ajuste oclusal, o sea, encontrar la forma de morder VERDADERA del paciente y rebajar la prótesis hasta que la forma de morder sea igual a la de antes o, por lo menos, le brinde una mayor estabilidad y no ocasione dolor.

Resalto la palabra verdadera porque usualmente las personas con restauraciones de este tipo muestran “varias mordidas”, ya que sus músculos van tratando de encontrar una forma de cerrar los dientes, brincando todas las interferencias que, con el tiempo, estas restauraciones prótesicas han provocado.

En la vida, como en la odontología, la respuesta suele estar “más allá de lo evidente”, por lo que es necesario desarrollar nuestra propia “espada del augurio” que nos permita conocer, identificar y saber cómo tratar de una forma adecuada y funcional los problemas que nos atacan.

Si te gustó este artículo y te gustaría que hiciera más como este para ayudarte a cuidar de tu boca, déjamos “los aplausos” y comparte la liga con tus amigos y/o familia, ayúdales a cuidar de su boca para que sepan la importancia de ir al dentista.

Muchas gracias por tu atención, ¡te veo la próxima cita!

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