¿Cómo se curan las infecciones severas de la boca?

Diciembre es un mes muerto para los dentistas. Casi siempre.

Diciembre de 2021, para mi consultorio, no estuvo tan muerto. Casi desde el primer semana tuve algunas consultas, más que nada de pacientes que ya habían ido a otros consultorios para tratar dolor en un diente o muela, sin éxito. Y es que para que ese tipo de tratamientos cumplan su cometido, quitar el dolor, es necesario eliminar el factor causal.

¿Qué es el factor causal?

Una infección… pero hay que ir más allá. ¿Cuál es el factor causal de esa infección? Puede ser una caries, puede ser alguna enfermedad de las encías, incluso hasta un cuerpo extraño que se haya quedado alojado mucho tiempo en tu boca, como una cáscara de una semilla de palomita de maíz.

Es importante que tú sepas que, aunque el medicamento es de ayuda bajo ciertos esquemas de atención, los antibióticos solos no te sacarán de ese dolor tan intenso. Mucho menos los analgésicos como el ketorolaco, el paracetamol o el ibuprofeno, al contrario, sólo estás ignorando el problema y llegará un punto en el que éstos últimos no te ayudarán ni tantito.

Yo sé lo que estás pensando. Sacarte la muela o el diente en cuestión TAMPOCO ES LA SOLUCIÓN. Casi siempre, pues. En el 90% de los casos que he podido tratar con este problema, el diente es súper rescatable y desde la primera cita del tratamiento el dolor disminuye y al poco tiempo se va. Cuando tengas esas ganas de deshacerte de tu diente sólo porque te duele, piensa… si te doliera un dedo, ¿pedirías que te lo amputen? Yo creo que no, y un diente tampoco deberías.

Te cuento rápidamente el caso de Daniel, me llamó a las 7 PM un domingo, consiguió mi número de Google. Yo ya estaba en mi casa, con mi novia, viendo la NFL. Me pidió una consulta porque le molestaba un muela, al día siguiente saldría de viaje y quería estar sin dolor. El viernes anterior había visitado a un colega (que no conozco) y sólo le dio medicamentos.

Este no es Daniel, pero así se veía, sólo que en una muela de abajo.

Cuando tengo llamadas de urgencia de esa naturaleza, sí acudo porque, aunque nunca he tenido un dolor similar, me pongo en los zapatos de las personas y no me gustaría jamás tenerlo.

En fin, vi a Daniel media hora después de la llamada telefónica en mi consultorio, cuando vi la causa de su dolor, supe de inmediato que era un absceso. Procedí a drenarlo (sacarle toda la pus y demás líquidos acumulados ahí), le enjuagué la zona, receté antibióticos (de varios tipos) y lo cité al día siguiente que regresara de su viaje, en una semana.

La siguiente cita, se le hizo un tratamiento de conductos para eliminar el factor causal, y listo. Hasta el día de hoy, vive sin dolor de esa muela.

Aunque todo salió bien para Daniel en esta ocasión, hubiera salido 1,000 veces mejor si hubiera acudido a revisiones periódicas (mínimo cada 6 meses) para detectar esa caries a tiempo y que no creciera tanto. Se hubiera ahorrado dolor y dinero con prevención. Estoy seguro que, después de esto, planea revisarse seguido.

Y tú, ¿hace cuánto que no revisas tu boca?

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Muchas gracias por tu atención, ¡te veo la próxima cita!

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